Después de atravesar la puerta del CIM nos formaron en filas y nos pidieron las cartillas militares llevándonos a la peluquería donde fuimos recibidos por los abuelos peluqueros con el comentario “ya están aquí los pelones” y “unos cigarritos para los abuelos” nos pasaron la gorra por delante y fuimos echando cigarritos tras el corte de pelo salías de la peluquería que no conocías a nadie te tenias que orientar por las voces nos llevaron vacunar a filiación y a darnos una traje de faena una gorra y unas horribles bambas blancas .
Nos asignaron a la brigada que nos correspondía, en ese momento todas me parecían iguales y después de entregar la ropa de paisanos nos asignaron taquilla y rancho y nos dieron la tarde libre.
En esa tarde conocí a Eladio un simpático canario con el que entable una amistad la cual duro hasta la jura de bandera.
Ya muy cansados nos dieron de cenar una comida horrorosa (yo estaba acostumbrado a las comidas de mami) y no a la porquería que nos pusieron.
Muy cansado después de la bajada de bandera muy cansado me acosté en la litera del rancho numero 13 de la primera Brigada las Magallanes y tal era el pelado que me metieron que me dolía la cabeza y me pinchaba estos son los recuerdos que tengo quizás un poco diáfanos de mi primer día en el CIM
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