CAMINO DE LA JURA
Entre instrucción teórica y clases para aprendernos todas
las canciones de la armada y bueno después de hacer infinidad de test
psicotécnicos ponen unas listas en la brigada y esta mi nombre para realizar el
curso de cabo verde en la Escuela de de Suboficiales, pero esto ya lo contare
mas tarde.
Al final termine
adaptándome a la horrible comida que daban hasta que descubrimos que los
cocineros vendían unos bocatas de tortilla bastante buenos.
Uno de mis recuerdo más digamos extraños fue el de los ejercicios
de remo en el Varadero esta temblando y cagado de miedo que en un momento de
despiste del Sargento que estaba allí me cambie de cola y me puse con los que
ya habían remado.
Algunas tardes íbamos al barco EKO ha aprender todo lo
referente a las maniobras marineras) Yo pensaba si voy a ser escribiente de que
me sirve esto nunca tan lejos de la realidad y de lo que me iba a deparar mi
futuro próximo.
Por fin llego el día
de poder salir a la calle habían transcurrido quince días y faltaban dos semanas
para la jura. Con que emoción fórmanos y tras ser observados por el atento ojo
observador de del teniente de infantería Don Luis Sánchez Ruiz nos dio el visto
bueno al primer sitio que fuimos fue a un mesón llamado Sancho donde servían
unos pedazo de platos combinados tremendos y allí comimos y comimos es otro de
los recuerdos que con más cariño recuerdo acompañado de los muchachos del
rancho 13.
Y por fin llego el día de ir al tiro madre mía que cánguele
tenia nos subieron a unos camiones o fuimos andando no lo recuerdo bien allí
estaba yo con un con un CETME en las manos tirándole a aquellos inmensos
blancos la verdad creo que no di ni uno.
Y buenos seguíamos preparándonos
para la Jura de Bandera con instrucción y más instrucción hasta que llego la
víspera de la jura y nos entregaron el cerrojo del mosquetón y un minúsculo
trozo de lija para dar brillo al cerrojo. Nos acostamos con muchos nervios por
fin íbamos a dejar de ser inscritos.

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